Niños

La etapa infantil implica un crecimiento físico y mental que evoluciona de forma rápida. Los niños deben aprender a adaptarse a un ritmo de crecimiento que viene determinado no sólo por la edad cronológica sino también por otros factores que dependen del contexto familiar, cultural y social. Independientemente de la personalidad de cada niño, las continuas demandas y la sobreestimulación a la que suelen estar sometidos en nuestro entorno, obliga a los pequeños a una hiperadaptación que merma sus recursos potenciales y les impide seguir el ritmo esperado. Todo ello genera en la criatura unos mecanismos de defensa que se convierten a veces en síntomas o trastornos que los adultos debemos interpretar como una demanda de ayuda.